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Nuestra Labor Asistencial La labor asistencial de la Santa Caridad: pasado y presente Dice el Siervo de Dios en la Regla que” por cuanto los pobres desvalidos suelen, cayendo enfermos, descaecer tanto, que se quedan muchas veces en los rincones de las calles muertos, ordenamos que cuando cualquiera de nuestros hermanos repare en tal acaecimiento, aunque el pobre no lo pida cuide el tal hermano de saber su achaque , y con entrañas de padre lo socorra en su aflicción , y luego busque en qué traerlo a nuestra Casa, y si no lo hallare acuérdese que debajo de aquellos trapos está Christo pobre , su Dios y Señor, y cogiéndolo a cuestas tráigalo a ésta Santa Casa” Y concluye diciendo : “Y bienaventurado él si tal le sucediere.” Así comenzó la hospedería que ha funcionado hasta hace pocos años. Posteriormente se labraron tres enfermerías, en donde se acogía a enfermos incurables; a los más solos y abandonados de Sevilla, a aquellos que padecían enfermedades particulares y exquisitas, que no reciben en los hospitales , como lepra, ectiquez, apestados o summa vejez , como se ordena la Regla. Allí eran atendidos y regalados hasta el fin de sus vidas. Los que podían ser curados eran llevados en sillas de manos a los otros hospitales de la ciudad, para su tratamiento. En éstas enfermerías llegó a cuidarse a más de cien pobres durante más de tres siglos, intentando seguir las enseñanzas del Fundador : “bueno es hospedar a los peregrinos y cuidar del regalo y alivio de los enfermos; pero servirlos con humildad en público y en secreto es de mayor estima delante de Dios”. Además de éstas obras, la Hermandad repartía limosnas de todo tipo: pan, ropa y dinero entre los pobres de Sevilla. Puede decirse que la historia de la ciudad, de sus ciudadanos más desvalidos , está íntimamente ligada a la de la Hermandad de la Santa Caridad. Los tiempos mudaron, pero no las necesidades : la tuberculosis y el cáncer necesitaron de una nueva y especial atención de la Hermandad. De forma que posteriormente se edificaron en el Hospital cinco salas más, donde acoger a pacientes de éstas enfermedades. Las últimas de éstas cinco, ya en tiempos modernos, dedicadas a San Antonio Mª Claret , hermano de la Casa, y a la Santísima Virgen de los Reyes. Pero, a consecuencia del dilatado tiempo durante el que la Hermandad se ha dedicado a los necesitados, muchas de sus instalaciones se iban quedando anticuadas. Las Salas del Cristo y de la Virgen, las dos primeras que inauguró Mañara, que en su época fueron modernas, eran naves diáfanas cuyo interior se dividía por hileras de columnas sobre pedestales, que permitían cuatro filas de camas en total. Son espacios bellísimos, con puerta lateral y luz frontal en evitación de corrientes perjudiciales. Hoy se conservan perfectamente. Sin embargo, aunque espaciosas, ésta promiscuidad no permitía la conveniente intimidad del residente. Ello motivó que se haya mudado su finalidad en años pasados, dedicándolas a capilla doméstica y sala de estar, por un lado, y a sala de exposiciones la otra, y la de San Antonio a comedor. Encima de ellas, en forma no visible, se construyeron cuarenta y cuatro nuevas habitaciones individuales con baño, que hoy disfrutan nuevos residentes. Por el mismo motivo modificaron las Salas de Sta. Teresa y el Fundador; y las más modernas, Virgen de los Reyes y Claret se adaptarán en los próximos años. La Casa Hogar reúne hoy día a más de ochenta residentes, cuya admisión se tramita en base a baremos de pobreza y soledad. De ellos, dada la avanzada edad que aqueja nuestros acogidos, habitualmente más de diez y seis son asistidos, bien por ceguera, imposibilidad de locomoción o summa vejez como diría Miguel Mañara. Existe un servicio médico y de ayudantes sanitarios que, junto con los auxiliares de clínica, atienden diariamente a los residentes, que tienen igualmente cubiertas sus restantes necesidades como vestido, alimentación etc. Actualmente se están iniciando actividades lúdicas y formativas, y quien lo desea puede tener asistencia religiosa católica. Casa de Mañara
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